La informalidad no es falta de ingresos, es falta de infraestructura de datos
Por Rodrigo Ortiz de Montellano
En México y en gran parte de América Latina, la informalidad suele describirse como un problema de ingresos. La narrativa es conocida: millones de personas permanecen fuera del sistema financiero porque no generan suficiente dinero, o porque su actividad económica es demasiado irregular para ser tomada en serio.
Esa narrativa es incorrecta. O al menos, incompleta.
El verdadero problema no es la falta de ingresos. Es la falta de infraestructura para registrarlos, estructurarlos y verificarlos.
El mito de la informalidad
La palabra “informal” agrupa realidades muy distintas. Un conductor de una plataforma digital, un comerciante que factura electrónicamente o un freelance con clientes recurrentes pueden generar ingresos constantes durante años y, aun así, seguir siendo prácticamente invisibles para una institución financiera.
No porque no generen dinero. Sino porque ese dinero no pasa por los canales que el sistema financiero sabe leer.
En economías más desarrolladas, la mayoría de los ingresos laborales fluyen por estructuras bien definidas como nóminas digitales, APIs de payroll, registros fiscales y burós de crédito robustos. En Latam, los datos existen, pero viven fragmentados en sistemas que no fueron diseñados para comunicarse entre sí.
Los datos están ahí. El problema es que nadie los conecta
Hoy, una gran parte de la actividad económica en la región deja rastros digitales. Conductores de plataformas, freelancers, trabajadores asalariados y receptores de remesas generan señales de ingreso de manera constante. El problema no es la ausencia de datos, sino que provienen de fuentes dispersas que no fueron diseñadas para comunicarse entre sí.

Para una institución financiera, esta fragmentación se traduce en un problema concreto porque no pueden verificar los ingresos de forma confiable. Esto las obliga a ser más conservadoras en sus modelos de riesgo y termina generando dos efectos que se refuerzan entre sí, más personas quedan excluidas del crédito y el crédito se vuelve más caro para quienes sí logran acceder a él.
La capa que falta
En los últimos años, la innovación financiera se ha concentrado en capas visibles como los pagos digitales, open banking, las fintech y el embedded finance. Todas han sido importantes para transformar el acceso a los servicios financieros. Sin embargo, existe una capa menos visible y quizá más fundamental que aún no se ha desarrollado a escala en la región; la infraestructura de datos sobre empleo e ingresos.

Cuando la información laboral de una persona puede consultarse de forma estructurada, verificable y confiable, todo cambia. Las instituciones pueden evaluar riesgo con más precisión. Las decisiones se vuelven más rápidas. Y personas con ingresos reales pero invisibles empiezan a existir para el sistema financiero.
Esta es precisamente la apuesta de Palenca. Lo que buscamos construir es esa capa de infraestructura que conecta distintas fuentes de datos de ingresos, muchas veces dispersas y heterogéneas, y las convierte en información verificable y útil para quienes necesitan tomar decisiones de crédito.
De ingresos invisibles a ingresos verificables
La digitalización de la economía ya está generando más información de la que el sistema financiero sabe utilizar. Cada vez que una persona factura, trabaja en una plataforma, recibe pagos o usa herramientas digitales para su actividad económica, se crean señales sobre sus ingresos. Si estos datos pudieran conectarse y organizarse correctamente, podrían ayudar a evaluar el riesgo crediticio de forma mucho más precisa en la región.
El cambio más importante no es técnico, sino conceptual. Implica dejar de tratar la informalidad como sinónimo de riesgo o de baja capacidad económica y empezar a verla por lo que muchas veces realmente es, personas con ingresos reales que el sistema financiero todavía no sabe reconocer.
El problema no es que los ingresos no existan.
El problema es que el sistema financiero todavía no tiene la infraestructura para verlos.
Y eso es exactamente lo que estamos construyendo.